. ALMAGRO .

15 10 2009

Delimitado por las calles: Av. Independencia, Av. La Plata, Río de Janeiro, Angel Gallardo, Estado de Israel, Av. Córdoba, Gallo, Sánchez de Bustamante y Sánchez de Loria.
Su nombre recuerda a Don Juan Almagro y de la Torre, quien fue el primitivo dueño de estas tierras.
En 1857, junto al Ferrocarril del Oeste, nació en la esquina de la actual Medrano la desaparecida estación Almagro, rodeada entonces por los tambos y las almacenes que con sus infaltables frontones de pelota vasca, caracterizaban al lugar.
Luego del ferrocarril, impulsor notable del desarrollo del barrio, llegó el tranvía rural de los Lacroze, cuya estación se encontraba en la intersección de las actuales Corrientes y Medrano, desde donde partía con destino a la Chacarita.
El loteo más importante de solares se realizó a mediados de 1870 cuando la firma Rodríguez, Larrosa y Cía. efectuó trabajos de parcelamiento y realizó así las primeras ventas.
El 8 de mayo de 1878 fue erigida la Parroquia de San Carlos, la construcción del actual templo se inició el 24 de junio de 1900 al colocarse entonces su piedra fundamental.

La Plaza Almagro

Plaza almagro

Plaza almagro

Almagro tiene,  muy pocos espacios verdes. Su única plaza se encuentra delimitada por las calles Jerónimo Salguero, Sarmiento, Bulnes y Teniente General Juan D. Perón, y lleva el nombre del Barrio. En su centro se levanta el Monumento a la Bandera, con el mástil de rigor, donado por los vecinos de la Sección 9° de Policía el 18 de noviembre de 1938.
El Padre de la Patria es recordado con un busto que representa al Libertador en su vejez, y fue donado por la Comisión Vecinal de Festejos Patrios de la Seccional 9° de la Policía Federal Argentina el 25 de Mayo de 1950; año que, como se recordará, se llamó del Libertador General San Martín, al cumplirse el centenario de su paso a la inmortalidad. Esta obra lleva las firmas de Juan Patrizi, Juan A. Sartori y Bartolomé Descalzo.
En la esquina de Sarmiento y Bulnes se colocó, el 30 de agosto de 1978, una placa de mármol que recuerda a Vicente San Lorenzo, autor del tango Almagro.
Cercano al Monumento a la Bandera hay una fuente (sin agua), cuyo motivo -según estimación, debido a su estado de deterioro- puede ser un flautista y una mujer.
Hay juegos para niños y un lugar reservado con mesas y asientos fijos, para que los vecinos desarrollen distintas actividades, especialmente, el juego de ajedrez.
También se erigió una ermita en honor de la Virgen de Itatí, que se encuentra instalada sobre la calle Perón, mirando al centro de la Plaza.
Este espacio verde, llamado primitivamente 12 de Octubre, recibió su actual nombre de Almagro por disposición de la ordenanza municipal 6.273 del año 1934, cuando Mariano de Vedia y Mitre era intendente de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Las Violetas

Las Violetas

Las Violetas

Durante más de un siglo Las Violetas fue uno de los lugares emblemáticos de la ciudad. Allí se iniciaron romances que terminaron con fiestas de bodas celebradas en ese lugar.
También se festejaron inolvidables peñas de amigos, cantantes y actores de cine. Nació cuando el país estaba conducido por la denominada generación del 80. Era una época en que la Argentina prometía un futuro de grandeza. Las Violetas fue un testigo silencioso de una ciudad que crecía y ganaba espacios al suburbio.
Contrariamente a lo que sucedió con otras confiterías célebres, fue levantada en la esquina de Rivadavia y Medrano, en Almagro, que por aquellos tiempos era casi un barrio de extramuros.
Se dice que a su inauguración asistió Carlos Pellegrini, que seis años más tarde se convirtió en presidente de la República.
En todo caso, desde entonces fue cita obligada de los porteños de buen gusto y de cuanto visitante ilustre llegaba a la ciudad. Por sus mesas pasaron desde Carlos Gardel y Alfonsina Storni a Irineo Leguisamo e Ignacio Corsini. También fue escenario propicio para el cine y la literatura: en ese decorado típicamente art nouveau, Roberto Arlt ambientó un cuento y Torre Nilsson filmó escenas de “La Mafia”.
Tuvo bien ganada fama por sus medialunas y su pastelería. Las tortas y los hojaldres fueron célebres y era común que los porteños llegaran desde los rincones más alejados en busca de sus exquisiteces. Su té con masas fue una institución que congregaba legiones de mujeres.

Desde su inauguración, el 21 de setiembre de 1884, en la esquina de Rivadavia y Medrano, “Las Violetas” se levantó como un símbolo de su barrio, Almagro, y como un lugar emblemático de Buenos Aires. A principios de 2001 el Gobierno de la Ciudad declaró al edificio Monumento Histórico.

 

Cines

Cinematógrafos (o biógrafos, como se les llamaba) conocidos en este barrio, fue aquel llamado “Armonía”, o “La Armonía”, que conocimos antes de 1910, en la avenida Belgrano 3250; si bien también, anteriores a ese año funcionaban el “Almagro” en avenida Rivadavia 3770, y “Los Crisantemos”, cuyo propietario era Don Juan Spíndola, en Carlos Calvo 3623. En este último cine, como igualmente en otro que existía por ese tiempo en Independencia 3751, se les servía a los espectadores, en su mayoría niños, un “capuchino”; esto era un vaso de café con leche que se abonaba con el mismo importe de la entrada, valor de 10 centavos (Moneda Nacional). Entre los otros antiguos y como éstos, ya desaparecidos, debe recordarse el llamado “Alegría”, de la firma Auger, en Boedo 875; el “Bristol Palace”, de Independencia 3618, cuyos dueños primitivos fueron los industriales zingueros, hermanos Verri; “Las Delicias”, en Independencia casi esquina Colombres; “El Cóndor”, de Av. La Plata 754 (más tarde trasladado a Pedro Goyena 139), y el “Díaz Vélez”, en la avenida de ese nombre N° 4153, cuyo edificio fue el primero que se levantara en esa manzana que, allá por los días de 1868, formaba parte de la quinta “El Mirador”, de don Antonio P. Lezica.
Apuntemos para la historia de mañana, los nombres y direcciones de los últimos sobrevivientes que funcionaron hasta los años ’70 algunos y otros muy pocos hasta los ’80; algunos de ellos, tanto por su capacidad como por el conjunto armonioso de instalaciones modernas, pudieron competir con los mejores de los ubicados en la zona céntrica de la ciudad. Ellos fueron: “Medrano”, “Hollywood” y “Alcázar”, en Corrientes 3976, 4256 y 4636 respectivamente; los cinco que se encontraban en las cuatro cuadras de la calle Boedo Nro. 777, 848, 875, 937 y 1063 denominados “Los Andes”, “Cuyo”, “Select Boedo” (ex Alegría), “Moderno” (ex Mitre) y “El Nilo”; también los dos de Rivadavia 3636 (actualmente funciona el complejo ACATRAZ) y 3750, nombrados “Palacio del Cine” y “Roca” (en ese orden, luego de su cierre, en ambos funcionó el templo del conocido pastor Giménez) el último a la fecha (Julio de 2001) se encuentra en estado de abandono.
Algunas de estas salas, “Alcázar”, “Roca” y “Medrano” cumplieron y superaron por mucho el medio siglo de actividad.

 

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